Los motores eléctricos proporcionan movimiento en una gran variedad de aplicaciones industriales. Del arranque y la inversión de los motores se encargan muy a menudo circuitos de protección mecánicos clásicos. Sin embargo, estos precisan mucho espacio y generan un esfuerzo de cableado considerable. Asimismo, la vida útil de los equipos es limitada. Para el registro de los datos de motor y procesos importantes con frecuencia se necesitan sensores complejos.